CENS N 9
  Historia
 


Alumnos del Cens nro.9

Alcira Alonso, profesora en Historia de la UBA y del CBC en la cátedra de Sociedad y Estado, nos describe la situación de la educación para adultos en la Ciudad de Buenos Aires y las razones que obligan a los más jóvenes de esa franja etárea a no concurrir más a la escuela.

¿Cómo surgen los Centros Educativos del Nivel Secundario (CENS)?
Los CENS surgen a principios de la década del 70 a partir de convenios entre las obras sociales y los sindicatos. Yo entro al CENS 110, que quedaba en la calle Pedro Echagüe y Entre Ríos, en el año 1980 como profesora de Historia. Los CENS fueron una experiencia muy interesante: allí asistían trabajadores que no terminaron el secundario, personas mayores de 18 años sin equivalencia. Nosotros dependíamos de una obra social, también de Bienestar Social en algún momento. Por supuesto, todo fue cambiando en la medida en que el país también lo hacía. Los sindicatos y obras sociales se van desprendiendo de este servicio y en los años noventa se transfieren la mayoría de los centros. Los CENS dependían del Ministerio de Educación, de una dirección llamada DINEA, en los 90 con la transferencia de los servicios educativos a las provincias, nosotros pasamos a la Ciudad de Buenos Aires. El beneficio fue que pasamos a tener estabilidad, pues éramos transitorios y contratados, en capital éramos alrededor de 70 personas.

¿La educación de adultos es un trabajo especial?
Sí, sin duda. Nosotros nos fuimos capacitando sobre la marcha. Muchos hoy somos universitarios y seguimos con el trabajo en este CENS. Este es un CENS con ciertas particularidades, la permanencia de la gente sobre todo. En los ‘90 la transferencia fue terrible para muchas provincias, porque, por ejemplo, hubo casos en que había sólo tres escuelitas de adultos y la pusieron con primaria.

¿Como fue el traspaso en este CENS?
Para nosotros lo bueno fue que nos mantuvieron en el área de adultos. Al principio, la demanda de adultos que trabajaban se amplió, pero la falta de trabajo redujo esta demanda ya que se cursa diariamente casi 4 horas.

¿Cómo caracterizaría a la población que estudia hoy en el CENS en comparación con esos enfermeros que llegaban sin dormir a estudiar?
Hay desertores de la escuela media, que son el eje de nuestro trabajo, la escuela media está en crisis. Hacen primero y segundo año en el gobierno de la ciudad, algunos llegan a tercer año, tienen 15 o 16 años y empiezan a repetir. Cuando cumplen 18, que es la edad de admisión en los CENS, entran al segundo ciclo y hay mucha demanda para este ciclo, lo cual tiene aspectos positivos y aspectos negativos. Tuvimos que hacer una adaptación para adecuarnos a las características que tiene esta población. Por ejemplo, en escuelas grandes hay celadores o preceptores, aquí no hay preceptores y es una escuela chica.

Hoy hay cerca de 10 millones de personas que no terminaron el secundario ¿Cómo se observan en este CENS los procesos de deserción?
Este año se inscribieron 100 alumnos y la matricula de agosto llega a setenta y cinco. El año pasado la deserción fue del 50%. Aumentó mucho la deserción. Antes teníamos un porcentaje del 30 %. Hoy, los trabajos discontinuos son uno de los principales motivos: los chicos que trabajan en Disco o Carrefour, que no respetan horarios, se les dificulta mucho seguir.

Y es el trabajo que consigue hoy un chico de 18 años…
Claro, ese es el tipo de trabajo. Desde la crisis del 2001 la deserción ha ido aumentando, el año pasado llegó a 50%.

Cuándo un alumno empieza a faltar con frecuencia y termina abandonando la escuela ¿Qué acciones tienen previstas para contactarlo y averiguar cuál es sus problema?
Si, si, eso es interno, lo llamamos, tenemos un cuaderno para esto, algunos no responden, otros responden…

¿Qué responden? ¿Por qué no concurren mas?
Porque tienen que trabajar más… De cualquier manera, pensá que son cuatro horas que tienen que estar acá, podés vivir cerca o podés vivir lejos…Pretendemos que estudien, muchos dicen en el secundario no estudio, pero el secundario te habilita para estudiar en la facultad. Queremos que el estudio sea pertinente a la escuela media común y que le sirva. Pues si acá aprueba con cuatro, no estará en condiciones de entrar a la facultad. Apuntamos, sobre todo ahora que tenemos jóvenes con posibilidades, que puedan ir a la facultad y que entiendan donde están.

¿Qué significa que ahora hay jóvenes con posibilidades?
Bueno por la demanda, la demanda es muy poca en primer año y es muy grande en segundo, son los desertores de la escuela media. Se presenta durante la primera época del año el tema de la adaptación. Tienen problemas con los docentes, piensan el docente es mi enemigo; para nosotros también fue un cambio, antes, cuándo éramos jóvenes docentes, hasta íbamos a tomar café con los alumnos.

La sociedad cambio mucho.
Si, si… esta sociedad cambió muchísimo, muchísimo. Aquí hay un cuerpo de docentes con mucha capacitación en el trato, pues el tema no es solo dar la clase sino también el tipo de relación que vos estableces. Al ser pocos hay una atención personalizada que la hemos podido mantener.

Hay mas concurrencia de mujeres o de hombres?
Hay más mujeres. Tenemos también este perfil: el del ama de casa que lleva a su chico a la escuela y aprovecha esas horitas para estudiar. También tenemos dos jubilados que este año se reciben. Las mujeres y algunos hombres de cuarenta y pico de años o cincuenta contienen a los más jóvenes, estos jóvenes tienen la edad de sus hijos y ellos entienden la problemática. Eso ayuda mucho al funcionamiento.

¿Cuál era la situación socioeconómica de este 50% que desertó el año pasado?
De todas las clases desertan. El de clase baja recibe becas desde hace dos años, hay casos sin embargo el que llega a esta escuela tienen padres que los incentivan a venir, son desertores de escuela media común, los chicos de 18 tienen una apuesta familiar en ellos, los padres deciden que en vez de trabajar vengan a estudiar…Los padres de chicos de clase baja son muy respetuosos como sus chicos, a diferencia de los papás de clase media, te diría como los de las escuelas antiguas. En los chicos de clase media continúa esta problemática de no haber terminado una escuela ni la otra. Acá no son chicos con grandes problemas económicos, no ves nada, no ves ninguna situación. La deserción es variada, es variada…

¿Cómo influyo la Ley Federal en la educación de adultos?
Hoy en día recibimos muchos chicos de provincia y el cambio que hubo por la Ley Federal deterioró mucho. Acá con noveno año entran en segundo, la reforma no benefició, no benefició.

¿Y que podrá aportar la llamada nueva Ley de Educación?
Veremos, es apresurado. En junio llegó la documentación para el debate, hubo una reunión con la supervisora, una reunión con los docentes para tener los materiales, con los alumnos y darles información. Tuvimos un debate, hubo más dudas de parte de los alumnos que de los profesores.

¿Cuál era la duda de los alumnos?
La inquietud era cómo iban a analizarla en tan poco tiempo. Porque en setiembre ya mandarán los resultados, la inquietud era sobre el tiempo. Decían los alumnos: ”si tantas veces no hay respuestas ¿cómo van hacer ahora para contestar tan rápido?”. En los cuadernillos que mandaban hablaban de la Ley 1420 de Roca, me parece muy ambicioso. En ese momento no se necesitaba tanta convocatoria, era el siglo XIX, pero en este momento si vos querés participación tenés que dar instancias de participación, yo espero que salga todo bien porque necesitamos cambios en la educación.


Entrevista: Miriam Tasat
Edición Mundo Docente

Extraido
www.osplad.org.ar/mundodocente
 
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